En algún momento, muchos se han preguntado si los gatos tienen la capacidad de ver fantasmas o espíritus. A pesar de que este mito sigue siendo popular entre los propietarios de felinos, la realidad científica es muy diferente. Según el blog de Purina, no existen datos científicos que respalden la creencia de que los gatos pueden ver espíritus o sentir su presencia. Sin embargo, esto no impide que muchos amantes de los gatos sigan creyendo que estos animales poseen habilidades sensoriales especiales para conectarse con el mundo espiritual.
Se han recopilado numerosas «pruebas» de que los gatos pueden ver lo que los humanos no, como mirar «a la nada» o mover las orejas en todas direcciones, lo que algunos interpretan como una reacción ante presencias invisibles. Pero estas reacciones pueden ser más un reflejo de su agudo sentido de alerta y su capacidad auditiva. Los gatos están siempre en alerta debido a su entorno, lo que puede llevarlos a reaccionar de forma repentina a sonidos o cambios, incluso mientras descansan.
El mito de que los gatos pueden ver fantasmas tiene sus raíces en la antigua mitología egipcia. En el antiguo Egipto, los gatos eran venerados, y su muerte se consideraba una tragedia familiar. Se creía que los gatos podían comunicarse con el mundo de los espíritus, y que incluso tenían el poder de ver fantasmas. Esta creencia también se refleja en el budismo, que sostiene que las almas de los fallecidos renacen como animales, incluidos los gatos. Además, algunos sostienen que los gatos pueden percibir auras anormales o detectar la presencia de energías malignas.
Desde el punto de vista científico, los gatos tienen una visión muy desarrollada que utilizan principalmente para cazar, aunque no tienen la misma capacidad visual que los humanos. Su visión cromática es más limitada, y tienen una capacidad reducida para enfocar objetos a diferentes distancias. Sin embargo, su agudeza visual en condiciones de poca luz es superior a la de los seres humanos. Sus pupilas grandes les permiten captar más luz, lo que les ayuda a ver mejor en la oscuridad.
Pero la vista no es el único sentido que utilizan los gatos para percibir el mundo que los rodea. Además de sus ojos, los felinos dependen de sus orejas y bigotes (vibrisas) para captar sonidos y sensaciones táctiles, lo que les permite tener una percepción más completa de su entorno.