Si alguna vez te has preguntado cómo dar un respiro a tu hígado, el boldo es una de las plantas más populares para este propósito. Sus hojas contienen compuestos amargos y antioxidantes, como la boldina, que estimulan la producción de bilis, ayudan a depurar toxinas y favorecen la digestión de grasas, convirtiéndose en un aliado natural para mantener el hígado limpio y saludable.
Modo de uso y frecuencia
se recomienda varias formas de aprovecharlo:
Té de boldo: 1-2 cucharaditas de hojas secas en una taza de agua hirviendo por 5-10 minutos. Beber 1 taza al día, preferiblemente después de las comidas.
Evita consumir grandes cantidades; su sabor amargo indica que está activo y eficaz, pero no hay que exagerar.
Duración del uso
Para apoyar la función hepática, se recomienda uso ocasional o por periodos cortos de 1 a 2 semanas
No se aconseja consumo prolongado sin supervisión médica.
Contraindicaciones y precauciones
Evita el boldo si estás embarazada, en lactancia o con problemas de vesícula biliar, ya que puede estimular contracciones o causar molestias.
No es recomendable para personas con obstrucción de vías biliares o enfermedades hepáticas graves sin supervisión médica.
En exceso, puede causar náuseas o diarrea, así que tu guía natural aconseja respetar las cantidades.
Consejos extra
Combínalo con una dieta balanceada y buena hidratación para potenciar su efecto depurativo.
Bebe el té lentamente y sin añadir azúcar para que el cuerpo aproveche sus propiedades.
Recuerda que el boldo es un apoyo natural, no un sustituto de hábitos saludables ni de tratamientos médicos.
En resumen, el boldo es un aliado tradicional para limpiar el hígado y mejorar la digestión, fácil de incorporar de forma moderada.






