Una intensa movilización de cuerpos de emergencia y brigadas voluntarias permitió sofocar el primer incendio forestal del año en la localidad de San Antonio del Tulillo, en Guadalcázar, siniestro que consumió una cantidad considerable de vegetación y encendió las alertas ante el inicio de la temporada crítica de incendios forestales en la región.
El incendio se originó el pasado 9 de enero y, debido a las condiciones climáticas adversas, como el viento y la sequedad del terreno, el fuego se extendió rápidamente, lo que obligó a activar los protocolos de atención y coordinación interinstitucional. No fue sino hasta el 12 de enero cuando las autoridades lograron declararlo oficialmente sofocado, tras varios días de labores continuas.
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Para contener y frenar el avance de las llamas, se realizaron brechas cortafuego estratégicas, resultado del trabajo coordinado de brigadas de voluntarios provenientes de Matehuala, El Naranjo y Ciudad del Maíz, así como de la brigada “Leones” de la Comisión Nacional Forestal (Conafor). A estas acciones se sumaron elementos del Ayuntamiento de Guadalcázar, además de habitantes y ejidatarios de San Antonio del Tulillo, quienes participaron activamente en las labores de combate al fuego.
Aunque el incendio ya fue controlado, la zona se mantiene en fase de vigilancia permanente para evitar que puntos de calor puedan reavivar las llamas y generar un nuevo riesgo para el entorno natural y las comunidades cercanas.
De acuerdo con las primeras estimaciones, el siniestro pudo haber sido provocado por descuidos humanos, principalmente por personas que encienden fogatas para preparar alimentos en el monte o por colillas de cigarro arrojadas de manera irresponsable. Ante este escenario, las autoridades reiteraron el llamado a la población a extremar precauciones, evitar el uso de fuego en áreas naturales y reportar de inmediato cualquier conato de incendio para prevenir daños mayores al medio ambiente.






