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Tras bambalinas I La función de la reelección

Por Hares Barragán

Se abre el telón

Acto I: El inicio del año y el fin de las ilusiones

Comienza un nuevo año y, con él, se desvanece una vez más la esperanza de que los alcaldes hagan algo realmente trascendente por sus municipios. No es una percepción aislada ni un juicio apresurado, es la consecuencia lógica de entrar al último año antes de las elecciones. En este punto del trienio, la prioridad deja de ser gobernar y pasa a ser sobrevivir políticamente. Las obras se frenan, las decisiones se calculan y los recursos comienzan a orientarse más a la estrategia electoral que a resolver los problemas cotidianos de la gente.

En este contexto, muchos ayuntamientos entran en una especie de parálisis disfrazada de administración. Se habla mucho, se anuncia poco y se ejecuta menos. La narrativa oficial intenta vender continuidad y resultados, pero en la realidad los pendientes se acumulan y las necesidades básicas siguen sin atenderse. El mensaje implícito es claro, ya no se gobierna para mejorar, sino para no equivocarse demasiado antes de pedir el voto otra vez.

Es aquí donde aparecen las figuras que ya piensan en repetir en el cargo. Cinthia Segovia, alcaldesa de Cedral, se prepara para buscar la reelección y concentra buena parte de sus decisiones en no incomodar, en cuidar la imagen y en mantener el control político. Javier Sandoval, “El Gudy”, en Catorce, también se mueve con ese objetivo, aunque los resultados de su gestión no le acompañan. Marisol Nájera, en Charcas, ya no puede competir tras haber gobernado un sexenio completo, pero su influencia sigue vigente y todo apunta a que ya tiene listo a quien tomará su lugar en la boleta.

En Venado, la alcaldesa conocida como “Reyitos” tampoco oculta su intención de mantenerse en el poder. La reelección se ha convertido en el gran motor de decisiones, incluso por encima de las necesidades más urgentes de la población. Cada movimiento, cada omisión y cada obra, o falta de ella, responde a un cálculo político que poco tiene que ver con el bienestar colectivo.

Así, el primer acto del año se desarrolla con una constante, gobiernos que entran en su recta final con más ambición electoral que compromiso social. La ciudadanía observa, compara y empieza a tomar nota, aunque muchos actores políticos parecen confiar en que el desgaste, la memoria corta o la desinformación jueguen a su favor cuando llegue el momento de volver a pedir aplausos.

Acto II: Obras mínimas, problemas máximos

El problema es que, cuando se revisa el balance de gobierno, el resultado es pobre. En Catorce, por ejemplo, Javier Sandoval solo puede presumir una obra en todo su trienio, el supuesto inicio de una estatua de San Francisco gigante. Una obra vistosa, sí, pero construida con cantera traída de Querétaro, ignorando que San Luis Potosí es rico en ese material. Mientras tanto, las comunidades del municipio siguen abandonadas, oscuras y sin pavimentar, como si no formaran parte del mismo gobierno.

En Cedral, Cinthia Segovia ha impulsado infraestructura, pero a costa de descuidar dos temas sensibles, seguridad y salud. Hay pocos policías y una parte importante está asignada a su protección personal. Las carreteras se encuentran en malas condiciones, convertidas prácticamente en rutas libres para el crimen organizado, mientras la ciudadanía enfrenta la inseguridad sin respaldo suficiente.

Matehuala merece un capítulo aparte. Raúl Ortega se siente protegido políticamente por Verónica Rodríguez, dirigente estatal del Partido Acción Nacional (PAN), y con esa confianza da por hecho que su esposa, Zoraira Hernández, será la candidata. En su lógica, la elección está resuelta. Lo que parece olvidar es que el municipio está en ruinas, no hay agua, no hay obras, no hay medicinas, no hay seguridad, la carretera 57 está peor que nunca y, por primera vez en la historia reciente, no hubo Feria Regional por simple inoperancia de su administración. Pensar que la ciudadanía olvidará todo eso resulta, cuando menos, ingenuo.

Acto III: Nuevas reglas

A todo esto se suma un factor que cambia el guión, la llamada “Ley Gobernadora”, actualmente impugnada, que, en caso de proceder, también impactará directamente a los ayuntamientos. Esta reforma obligará a los partidos a postular mujeres en al menos el 50 por ciento de los municipios para el proceso electoral de 2027.

Esto obligará a varios alcaldes a replantear sus planes. Javier Sandoval deberá empezar a pensar en una mujer que pueda competir. En Venado, el caso de “Reyitos” será particularmente interesante, considerando que en la pasada elección se identificó como mujer para poder competir, pero públicamente lo ha negado, asegurando que él es “macho”, un tema que seguramente dará de qué hablar cuando el CEEPAC tenga que intervenir.

Así, el 2026 será un año de resistencia, cálculo y mucha cautela. Por fuera, todos dirán respetar los tiempos legales; por dentro, la carrera rumbo a 2027 ya comenzó. Se avanza en silencio, sabiendo que cualquier paso en falso será cobrado caro.

Se baja el telón, pero la función continúa la próxima semana