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Destruye Jesús Valencia la Universidad Intercultural

Hubo un aumento repentino en la colegiatura, que pasó de mil 900 a dos mil 850 pesos, sin previo aviso ni una explicación clara

La Universidad Intercultural enfrenta una creciente inconformidad por parte de su comunidad estudiantil, que denuncia una crisis profunda que ha dejado de ser únicamente académica para convertirse en un problema institucional y humano. De acuerdo con los señalamientos, la situación se ha agravado bajo una dirección deficiente encabezada por Jesús Abraham Valencia Celaya, a quien acusan de generar un ambiente de miedo, intimidación y abuso administrativo.

El conflicto se detonó tras un aumento repentino en la colegiatura, que pasó de mil 900 a dos mil 850 pesos, es decir, casi mil pesos más, sin previo aviso ni una explicación clara para los estudiantes. Para muchos jóvenes, en especial aquellos que trabajan para costear sus estudios, este incremento representa el equivalente a una semana y media de salario, situación que consideran injusta en una institución que se presenta como comunitaria e intercultural, pero quem, señalan, mantiene cobros similares a los de una universidad privada.

Estudiantes señalaron que el incremento en los cobros no viene acompañado de mejoras visibles que lo justifiquen, ya que no se les han ofrecido nuevos servicios, programas o beneficios académicos. Por el contrario, aseguran que algunas instalaciones y salones presentan signos de deterioro, mientras que el equipamiento tecnológico resulta insuficiente para cubrir las necesidades educativas, lo que refuerza la percepción de que el aumento en la colegiatura no se refleja en una mejora real de las condiciones de estudio.

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De igual manera, aseguran que, lejos de abrir un diálogo para atender las inconformidades, la respuesta por parte de la dirección fue de carácter intimidatorio. Según testimonios recabados, el director habría lanzado amenazas directas al advertir que, de continuar con las protestas, “podrían terminar como Ayotzinapa”, utilizando una tragedia nacional y una herida aún abierta en el país como mecanismo de presión.

Este hecho causó un profundo impacto emocional entre la comunidad estudiantil, generando temor e indignación. Alumnos señalan que estas expresiones rebasan cualquier límite institucional y reflejan un ejercicio de poder autoritario que vulnera sus derechos y su integridad psicológica.

Ante este panorama, los estudiantes exigen transparencia en el manejo de los recursos, la revisión inmediata del aumento en la colegiatura, garantías para su seguridad y libertad de expresión, así como la intervención de las autoridades educativas correspondientes. La comunidad universitaria advierte que la crisis no solo afecta su formación académica, sino que pone en riesgo el bienestar y la dignidad de quienes forman parte de la Universidad Intercultural.