Materiales:
- 4 monedas (preferentemente de diferente denominación)
- 3 velas blancas
- 7 hojas de laurel
- Sal
- 1 frasco de vidrio (elige uno que te guste; será tu frasco de la abundancia)
- 1 plato decorativo
Preparación del espacio: Busca un lugar tranquilo, donde puedas estar en calma y sin interrupciones. Este espacio debe transmitirte concentración y serenidad.
Limpieza energética: Lava y seca cuidadosamente el frasco de vidrio y el plato donde lo colocarás. La limpieza es fundamental, ya que estos objetos pueden conservar energías previas.
Inicio del ritual: Enciende la primera vela blanca. Este acto simboliza la apertura del ritual, la claridad mental y la pureza de intención.
Consagración de las monedas: Toma cada una de las cuatro monedas y pásalas suavemente por encima de la llama de la vela, una por una. Visualiza cómo se cargan de energía positiva y se alinean con la abundancia y la prosperidad.
Creación del frasco: Coloca en el fondo del frasco una capa de sal, seguida de las siete hojas de laurel. Sobre ellas, deposita las monedas ya consagradas. Mientras lo haces, visualiza el dinero, la estabilidad y la abundancia fluyendo hacia tu vida.
Ubicación del frasco: Coloca el frasco en el espacio que elegiste, sobre el plato decorativo, en un lugar visible del cuarto.
Continuación del ritual: Durante los dos días consecutivos siguientes, enciende una vela blanca por día cerca del frasco, reforzando tu intención de prosperidad.
Cierre: Cuando las velas se hayan consumido por completo, coloca el frasco debajo de tu cama. De esta manera, la energía del ritual continuará activa, atrayendo abundancia y buena fortuna.
Intención final: Recuerda que lo más importante es la visualización. Enfócate en la abundancia, la prosperidad, el dinero y la buena fortuna que deseas atraer, ya sea para ti o para otras personas.






