En un rincón lleno de historia y movimiento, bajo la sombra de los árboles de la Plaza Juárez en Matehuala, se encuentra Martín Daniel Martínez Carrizales, un personaje querido y conocido por generaciones. Con su caja de bolero y una sonrisa sincera, Martín ha hecho de este espacio su lugar de trabajo y encuentro durante casi dos décadas.
Como bolero, lleva 10 años de manera formal en la plaza, aunque su historia comenzó mucho antes, cuando acudía solo por las tardes, sumando en total 17 años dedicados a este oficio. Su trabajo no solo consiste en dar brillo al calzado, sino también en escuchar historias, compartir palabras amables y mantener viva una tradición que forma parte del paisaje cotidiano de Matehuala.
Martín reconoce que este año ha sido más tranquilo en comparación con el anterior. “Nos ha ido bien, pero a comparación del año pasado, está muy calmado. Si el año pasado fue el 100 por ciento, este año está como al 70 por ciento”, comenta con honestidad. Atribuye esta disminución, en parte, a que hubo menos paisanos que regresaran en esta temporada.
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Entre los artículos que más le llevan para trabajar destacan los zapatos, chamarras e incluso portafolios, aunque admite que lo más complicado son las alforjas, por el detalle y el tiempo que requieren. Aun así, no se rinde y sigue ofreciendo su servicio con la misma dedicación de siempre.
Además del bolero, Martín también es panadero. Junto a su esposa, quien ha sido su apoyo constante, elabora pan en el horno que tienen en casa. En temporadas especiales preparan roscas de reyes y pan de distintos sabores, como chispa de nuez, chocolate y otros ingredientes. “Lo pesado es decorarlas”, dice entre risas, reflejando el esfuerzo y cariño que ponen en cada pieza.
Con humildad, Martín expresa su gratitud: “En cuestiones de bolear y la panadería, le agradecemos a los clientes, muchas gracias por todo”. Sus palabras resumen el espíritu de un hombre trabajador que, día a día, construye su historia con esfuerzo, constancia y el respaldo de su familia, convirtiéndose en un rostro entrañable de la vida diaria en Matehuala.

