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La obesidad y la hipertensión elevan riesgo de demencia

Un IMC alto puede aumentar hasta casi el doble la probabilidad de padecer demencia

La obesidad y la hipertensión no solo representan un problema para la salud cardiovascular, sino que también están directamente relacionadas con un mayor riesgo de desarrollar demencia, de acuerdo con un nuevo estudio publicado el 22 de enero en The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism. Los investigadores advirtieron que una persona con índice de masa corporal (IMC) elevado puede incluso duplicar sus probabilidades de padecer esta enfermedad neurodegenerativa.

El estudio señala que gran parte de la relación entre un IMC alto y la demencia se explica por la hipertensión provocada por el exceso de peso. El IMC es una medida utilizada para estimar la grasa corporal a partir de la estatura y el peso. La investigadora principal, la doctora Ruth Frikke-Schmidt, del Hospital Universitario de Copenhague, afirmó que el peso corporal elevado y la presión arterial alta deben considerarse causas directas de la demencia y no solo señales de advertencia.

La investigación se enfocó en la demencia vascular, un tipo de deterioro cognitivo que ocurre cuando el cerebro sufre daños por la reducción o el bloqueo del flujo sanguíneo. Para ello, se analizaron datos de más de 500 mil personas que participaron en estudios de salud a largo plazo en el Reino Unido y Dinamarca, utilizando un método genético que simula un ensayo clínico aleatorizado, considerado el estándar de referencia en la investigación médica.

Los resultados mostraron que un IMC alto incrementa el riesgo de demencia vascular entre un 54% y un 98%, dependiendo del grupo estudiado. Además, alrededor del 18% de esa relación se explicó por una presión arterial sistólica elevada y el 25% por una presión arterial diastólica más alta, ambas asociadas a la obesidad.

Heather Snyder, vicepresidenta senior de la Asociación de Alzheimer, señaló que estos hallazgos refuerzan la evidencia de que la salud cardiovascular está estrechamente ligada a la salud cerebral. Indicó que la obesidad puede afectar el flujo sanguíneo al cerebro, aumentar la inflamación y alterar el metabolismo, factores que influyen negativamente en las funciones cognitivas.

Especialistas coinciden en que adoptar hábitos de vida saludables, como una dieta equilibrada, actividad física regular y un buen descanso, puede ayudar a proteger la salud cerebral a largo plazo. Incluso, los investigadores plantean que intervenciones tempranas para la pérdida de peso podrían prevenir la demencia, especialmente la relacionada con los vasos sanguíneos, abriendo una nueva línea de estudio en la prevención de esta enfermedad.