Bad Bunny protagonizó este domingo el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl, uno de los escenarios más codiciados de la industria musical, con un show de poco más de 13 minutos marcado por mensajes culturales, identidad latina y una fuerte carga simbólica. La presentación incluyó apariciones inesperadas de Lady Gaga y Ricky Martin, además de cameos de figuras como Pedro Pascal, Cardi B y Karol G.
El cantante puertorriqueño transportó al público a distintos escenarios que evocaron la historia y la vida cotidiana de América Latina y Puerto Rico, como una plantación de caña de azúcar, una barbería y su ya icónica “casita” rosada. A través de un popurrí de éxitos como “Tití me preguntó”, “El apagón” y “NUEVAYoL”, Bad Bunny construyó un espectáculo que celebró sus raíces y su trayectoria.
Uno de los momentos más emotivos ocurrió cuando el artista habló directamente al público y recordó sus orígenes humildes en Vega Baja, Puerto Rico. “Nunca dejé de creer en mí”, dijo, en un mensaje que conectó con su historia personal, desde sus inicios subiendo canciones a SoundCloud hasta convertirse en uno de los artistas más escuchados del mundo y ganador del Grammy a Mejor Álbum del Año con un disco en español.
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El show también abordó problemáticas sociales de la isla, como los apagones, durante la interpretación de “El apagón”, que Bad Bunny cantó subido a un poste de luz, en alusión a la crisis energética que enfrenta Puerto Rico desde el huracán María. A lo largo del espectáculo, los símbolos culturales como los jíbaros, el dominó, los carritos de piragua y la música tradicional reforzaron el valor de lo cotidiano.
Aunque existían expectativas sobre un discurso frontal contra el gobierno de Donald Trump, el artista optó por un mensaje de celebración y unidad. Cantó casi en su totalidad en español y remarcó que América no es un país, sino un continente, mientras desfilaban banderas de distintos territorios. Al finalizar, Trump calificó el espectáculo como “uno de los peores de la historia”, pero la presentación de Bad Bunny dejó claro que, más allá del idioma, su música y su mensaje conectan con millones de personas alrededor del mundo.




