Los Seattle Seahawks tuvieron que esperar más de una década, pero finalmente lograron su revancha. Este domingo, en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, Seattle venció con autoridad 29-13 a los New England Patriots para conquistar el segundo Trofeo Lombardi en la historia de la franquicia.
El título tuvo un sabor especial para los Seahawks, ya que el rival fue el mismo que les arrebató el campeonato hace 11 años en el Super Bowl XLIX, disputado en Glendale, Arizona. A diferencia de aquella ocasión, esta vez no hubo final dramático, sino un dominio claro de principio a fin por parte del equipo de Seattle.
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La defensiva de los Seahawks fue clave en el encuentro, manteniendo presión constante sobre el quarterback de New England, Drake Maye, quien se vio superado durante gran parte del partido. Los errores del mariscal de campo se tradujeron en entregas de balón que Seattle aprovechó para aumentar la diferencia en el marcador.
Cada pérdida de balón de los Patriots fue convertida en puntos por los Seahawks, construyendo una ventaja que New England nunca pudo revertir. La solidez defensiva y la eficacia ofensiva marcaron el rumbo del encuentro desde los primeros minutos.
El Super Bowl 60 también quedó marcado por un momento histórico en el espectáculo de medio tiempo. Bad Bunny se convirtió en el primer artista latino y de habla hispana en encabezar el show en solitario, ofreciendo una presentación que celebró la cultura latina ante millones de espectadores en todo el mundo.






