Rodeado del cariño de su familia y de la fe que los une, el pequeño Dylan Octavio Alvarado Quiroz celebró sus primeros tres años de vida con una emotiva ceremonia de presentación en el Santuario de Guadalupe, un momento que quedará grabado en el corazón de todos los presentes.

La misa fue oficiada por el sacerdote Salvador, quien dedicó palabras llenas de ternura para el niño y sus seres queridos. Durante la homilía recordó que cada vida es un regalo de Dios y que los primeros pasos de un niño deben ir acompañados de amor, valores y esperanza. Con devoción, los padres llevaron a Dylan hasta el altar para encomendarlo a la protección divina y agradecer por su salud y su alegría.

Como padrinos participaron Juan López Soria e Isabel Paulín, quienes aceptaron con emoción el compromiso de guiar espiritualmente al pequeño, acompañarlo en su crecimiento y ser ejemplo de bondad y fe a lo largo de su camino.
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El templo se llenó de sonrisas, abrazos y miradas de orgullo. Abuelos, tíos y amigos fueron testigos de este acto sencillo pero profundamente significativo, en el que Dylan fue presentado ante Dios como un niño amado y esperado.

Tras la ceremonia, la familia compartió momentos de convivencia para celebrar la vida del pequeño, deseándole que su caminar esté siempre lleno de luz, salud y sueños cumplidos. Este tercer aniversario no solo marcó un año más, sino el inicio de nuevas bendiciones para un niño que crece rodeado de amor.

