Dormir entre siete y nueve horas por noche no solo ayuda a sentirse descansado, sino que cumple una función esencial en la salud física y mental. Especialistas en medicina del sueño advierten que la falta de descanso adecuado puede impactar la memoria, el sistema inmunológico y el rendimiento diario.
Durante las fases profundas del sueño, el cuerpo realiza procesos de reparación celular, regula hormonas y consolida la información aprendida durante el día. Por ello, dormir poco de manera constante puede provocar dificultades de concentración, irritabilidad y mayor vulnerabilidad a enfermedades.
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Entre las principales recomendaciones para mejorar la calidad del descanso se encuentran mantener horarios regulares, reducir el uso de dispositivos electrónicos antes de acostarse y evitar el consumo de cafeína por la noche.
Adoptar hábitos saludables relacionados con el sueño no solo mejora el rendimiento académico y laboral, sino que también contribuye a una mejor calidad de vida a largo plazo.






