Región AltiplanoTitulares

«El Gudy» y «El Gero» se desgreñan en plena reunión regional

El alcalde de Vanegas, delante de todos, habló de los presuntos vínculos que tiene el alcalde de Catorce con el crimen organizado

Dicen que la política es diálogo, acuerdos y café tibio con galletitas, pero lo que se vivió en la reunión de alcaldes del Altiplano fue más bien una función estelar digna de la Triple A, con vuelo desde la tercera cuerda y todo. Lo que debía ser un encuentro de trabajo terminó convertido en combate sin campana, sin reglamento y con funcionarios mirando alrededor como público confundido, sin saber si tomar la palabra o sacar las palomitas.

En una esquina del cuadrilátero improvisado, el alcalde de Catorce, Javier Sandoval, alias “El Gudy”, acomodándose la investidura como si fuera capa de superhéroe. En la otra, el presidente municipal de Vanegas, Gerónimo García Ruiz, “El Gero”, listo para el intercambio de metralla verbal. Y en medio, intentando que aquello no terminara en sillazos, el secretario general de Gobierno, J. Guadalupe Torres, convertido sin querer en réferi de una lucha que no venía en la agenda.

El primer derechazo lo lanzó “El Gudy”. Sin pensarlo, le llamo “lacra” a su homólogo y le ordenó que no se metiera en asuntos que no le incumben, en clara alusión a los movimientos políticos rumbo a la alcaldía de Catorce y a la supuesta intención del alcalde de Vanegas por impulsar a un familiar. En ese momento, la reunión dejó de ser reunión y se convirtió en espectáculo.

Pero aquí no aplicó aquello de que «el que pega primero pega dos veces». El Gero no solo aguantó el golpe, sino que respondió con una combinación que dejó temblando la mesa. Delante de todos, sin bajar la voz, habló de los presuntos vínculos que tiene «El Gudy» con el crimen organizado, desempolvó historias de Guanajuato y dejó caer acusaciones que hicieron que el murmullo colectivo se apagara de golpe.

Consulta nuestra edición impresa: https://cutt.ly/DtmGRTnI

Ahí cambió el asunto. El que había entrado bravo a la pelea comenzó a retroceder. “El Gudy” intentó responder, buscó palabras, amagó con argumentos, pero nunca pudo defenderse, mucho menos desmentir al Gero. El secretario general pedía orden, llamaba a la cordura, recordaba que estaban ahí para coordinar acciones regionales pero la función ya estaba en horario estelar.

Los testigos hablan de un episodio bochornoso, dos alcaldes jalándose la investidura, olvidando por completo los pendientes de seguridad, servicios y desarrollo. Porque mientras ellos intercambiaban calificativos, sus municipios siguen lidiando con calles rotas, turismo desaprovechado, inseguridad latente y jóvenes sin espacios culturales o deportivos. Pero eso, al parecer, no daba rating en ese momento.

Y aunque en esta primera caída “El Gudy” terminó viendo las luces del techo, dicen que ya prepara el contrataque, muy a su estilo, con ofensiva digital, fuego cruzado en redes sociales y falsos perfiles afines a un trabajador del Ayuntamiento, más especifico del área de Ecología; todos listos para el linchamiento virtual. La arena ahora será Facebook, los comentarios incendiarios y hasta las imágenes intimidantes generadas con inteligencia artificial. Cuando no hay argumentos técnicos, siempre queda el Photoshop y el teclado.

Así se llevan los alcaldes del Altiplano, no con planes de desarrollo ni con indicadores de gestión, sino con rounds verbales que harían sonrojar a cualquier promotor de lucha libre. En esta primera caída, la percepción pública favorece al de Vanegas, pero la pelea apenas empieza. Y mientras ellos afinan el siguiente golpe mediático, la ciudadanía observa entre el asombro y el hartazgo cómo la política local se convierte en espectáculo.

Para la próxima, que renten una arena con mayor capacidad, anuncien la cartelera con anticipación y vendan boletos. Total, si van a hacer circo, que al menos cobren la entrada y usen lo recaudado para tapar los baches.