En la historia política nacional, el único presidente de México que nunca contrajo matrimonio fue Sebastián Lerdo de Tejada, uno de los principales exponentes del liberalismo del siglo XIX.
Nacido en 1823 en Xalapa, Veracruz, Lerdo de Tejada fue abogado y académico antes de convertirse en figura central del proyecto liberal encabezado por Benito Juárez. Se desempeñó como ministro de Relaciones Exteriores y presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Tras la muerte de Juárez en 1872, asumió la Presidencia de la República en su calidad de titular de la Suprema Corte, conforme a lo establecido por la Constitución. Posteriormente fue electo para el periodo 1872-1876.
Durante su gobierno consolidó el Estado laico al incorporar las Leyes de Reforma a la Constitución, impulsó la expansión del ferrocarril y defendió el principio de no intervención extranjera. Sin embargo, su intento de reelección provocó el levantamiento encabezado por Porfirio Díaz mediante el Plan de Tuxtepec, lo que derivó en su derrocamiento y posterior exilio en Nueva York, donde murió en 1889.
A diferencia de la mayoría de los mandatarios mexicanos del siglo XIX, Lerdo de Tejada nunca se casó ni formó una familia, manteniendo una vida privada discreta. Su figura permanece ligada a la consolidación institucional del país en una etapa clave posterior a la Reforma y la intervención francesa.
Así, Sebastián Lerdo de Tejada ocupa un lugar singular en la historia nacional: no solo por su papel en la consolidación del Estado liberal, sino también por ser el único presidente mexicano que permaneció soltero durante toda su vida.






