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Elucubraciones: Antinepotismo, ética a conveniencia en la 4T

Morena y la Presidencia de la República han insistido una y otra vez en que están en contra del nepotismo. Han prometido combatirlo rumbo a 2027, han hablado de reformas para impedir que los cargos se hereden y han revestido su discurso con una narrativa moralista que condena las viejas prácticas del pasado. El problema es que, mientras anuncian la cruzada ética, el nepotismo se ha convertido en un modus operandi descarado, sistemático y ofensivo para la ciudadanía. No es un error aislado. No es una casualidad. Es un patrón. Y, en algunos casos, roza lo escandaloso.

Morena llegó al poder prometiendo erradicar la corrupción de los gobiernos anteriores, pero en el camino adoptó una fórmula conocida: concentrar espacios estratégicos en manos de familias completas. No necesariamente violando la ley, ese es el detalle técnico al que suelen aferrarse, pero sí violentando el sentido común y la ética pública. Esto no se trata solo de legalidad, sino de la congruencia que tanto predican.

El caso de la familia de Luisa María Alcalde es emblemático. La actual dirigente nacional de Morena y exsecretaria de Estado en dos dependencias clave, es hija de Arturo Alcalde Justiniani y de Bertha Luján Uranga, expresidenta del Consejo Nacional del partido. A ese núcleo se suma Bertha María Alcalde Luján, su hermana, quien ha ocupado cargos de alta responsabilidad en la administración federal y fue designada fiscal en la Ciudad de México. ¿Todos con méritos propios? Es posible. ¿Todos coincidentemente en posiciones estratégicas al mismo tiempo dentro del mismo proyecto político? También, pero el problema es que cuando una familia concentra liderazgo partidista, espacios ejecutivos y cargos de procuración de justicia, la narrativa de la “transformación ética” pierde fuerza.

La historia se repite con otros apellidos. La familia de Ricardo Monreal ha extendido su influencia en el Congreso, en gobiernos estatales y en candidaturas locales. En el entorno de Martí Batres también encontramos presencia familiar en distintos poderes y espacios de decisión. Morena critica la herencia de cargos, pero en los hechos ha permitido la consolidación de clanes políticos que atraviesan estructuras partidistas y gubernamentales. No es una herencia formal, dirán, es coincidencia meritocrática. Una alineación genética del talento político. Qué ironía.

En toda esta ofensa, hay un caso que merece atención especial. Es el de la familia Rodríguez Velázquez, particularmente por su impacto en San Luis Potosí. Por un lado, está Rosa Icela Rodríguez, actual secretaria de Gobernación, una de las figuras más influyentes del gabinete federal. Por otro, su hermana Rita Ozalia Rodríguez, dirigente estatal de Morena en el Valle del Potosí. La combinación no es menor; poder federal en Gobernación y control partidista en el estado.

Desde distintos espacios críticos se ha señalado que esta cercanía ha permitido la construcción de una red de beneficios familiares, cuotas políticas y privilegios que fortalecen a un mismo círculo. Osmar Rodríguez, Mónica Crespo, Enidia Duque y Ángelo Aguilar, son parte de esta red y todos tiene el factor común de ser familiares directos o políticos de las hermanas Rodríguez Velázquez.

Algo similar ocurre con la familia de Ernestina Godoy Ramos. En San Luis Potosí, Mario Godoy Ramos fue designado delegado del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, mientras Tania Godoy Lozano, hija de Mario, cupa una coordinación regional de la Delegación del Bienestar, pero eso no es nepotismo ¿verdad? No se trata únicamente de heredar gubernaturas, se trata de convertir la estructura pública en una red de colocaciones familiares.

Morena y la presidenta Claudia Sheinbaum han insistido en que la prohibición del nepotismo busca impedir que los cargos se transmitan como si fueran patrimonio familiar, pero hay una práctica todavía más burda y más extendida: colocar a familiares, amigos y compadres en posiciones clave, con salarios competitivos y estabilidad asegurada. No es la herencia futura lo que indigna, es el reparto presente.

La 4T prometió desterrar estas mañas y terminó administrándolas. Cada vez que Morena señala a la oposición por nepotismo, el discurso pierde credibilidad. Cada vez que habla de regeneración ética, la ciudadanía recuerda los apellidos repetidos en la nómina pública. Puede que muchos de estos casos no violen la ley, pero sí vulneran la congruencia. Al final, que un movimiento, que se proclama moralmente superior, reproduce las prácticas que juró combatir, pierde autoridad ética para criticar a nadie.

Morena ya no tiene calidad moral para presentarse como paladín contra el nepotismo, porque el movimiento que presume transformación está atravesado por redes familiares, beneficios cruzados y privilegios internos. Lo verdaderamente grave no es sólo que ocurra. Es que ocurra mientras se promete lo contrario. Y eso, más que una contradicción, es cinismo institucionalizado.

Cavilaciones:

Primera: Gerardo Sánchez Zumaya, El Mirrey de la Huasteca, ha decidido retomar sus aspiraciones políticas para competir por la gubernatura en 2027 como abanderado de Morena. Tras la detención de su cuñado, al que vincularon con la mafia que maneja el tráfico de huachicol, se retiró unos días, pero está de regreso y dice que trae con quesito relleno las enchiladas ¿Apoco sí? ¡Miau!

Segunda: Todo indica que las obras de modernización en la zona de El Saucito otra vez no se van a realizar. Ahora, porque hay un dictamen de la UASLP que advierte daños estructurales. Entre que los colonos revientan todo y estos dictámenes, los capitalinos del norte parecen estar condenados a ser la zona fea y pobre de la capital. Así pasa cuando sucede.

Tercera: En el homenaje póstumo a don Jacobo Payan Latuff, se reunió la crema y nata del empresariado potosino, así como el gobernador Ricardo Gallardo y el presidente municipal capitalino, Enrique Galindo. Como siempre, don Jacobo anda juntando hasta a los que se caen gordos. Bien merecido el homenaje y muy bien ganado el monumento en el estadio de fútbol. Este felino les manda un abrazo a los hijos de ese gran hombre que le dio tanto a San Luis Potosí.