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Elucubraciones: San Luis blindado

La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido popularmente como El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), no fue una noticia más en la agenda nacional. Fue, en términos estrictamente operativos, el golpe más importante al crimen organizado en los últimos años. Y como suele ocurrir en México cuando cae una cabeza criminal de alto perfil, la reacción no se hizo esperar; bloqueos carreteros, quema de vehículos, enfrentamientos armados y una cadena de episodios violentos que alcanzaron al menos seis entidades del país.

El mensaje fue claro. Las organizaciones criminales no sólo buscan controlar territorios, buscan demostrar que pueden alterar la vida pública cuando lo decidan. En ese contexto, la violencia posterior al operativo federal no fue espontánea, fue una reacción coordinada, diseñada para exhibir músculo, sembrar miedo y tensar la capacidad del Estado.

Ante un escenario de esta naturaleza, resultaba obligatorio cuestionarse lo que podría suceder en las entidades colindantes con Jalisco y Guanajuato, donde la presencia y la influencia del grupo delictivo han sido históricamente relevantes. San Luis Potosí, por su ubicación estratégica, no podía darse el lujo de improvisar. Ahí es donde entra la parte menos espectacular, pero más relevante de la historia: la prevención.

El Gobierno del Estado, encabezado por Ricardo Gallardo Cardona, activó de inmediato la Mesa de Seguridad, reforzó la vigilancia en los límites con Jalisco y Guanajuato, incrementó patrullajes en carreteras y blindó puntos estratégicos. No hubo espacio para la narrativa heroica, hubo despliegue operativo.

Mientras en otros estados ardían tráileres y se multiplicaban los bloqueos, en San Luis Potosí no se registraron hechos de violencia vinculados a la reacción del CJNG. Y en materia de seguridad pública, que no pase nada, a veces, es la mejor noticia posible, aunque no genere encabezados espectaculares.

Conviene decirlo con claridad, el blindaje no significa que el problema esté resuelto ni que el estado viva en una burbuja impenetrable. Tampoco se trata de cantar victoria anticipadamente. El crimen organizado no desaparece por decreto ni se desmantela con comunicados, sin embargo, la reacción oportuna evitó que la ola de violencia cruzara las fronteras estatales en un momento de alta tensión nacional.

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En un país donde, con frecuencia, la autoridad reacciona tarde, resulta casi inusual ver una activación preventiva inmediata. Y sí, suena paradójico que la eficiencia consista en que no ocurra nada extraordinario, pero en estos tiempos, la normalidad es un logro administrativo.

La caída de El Mencho abre un nuevo capítulo en la dinámica criminal del país. Vendrán reajustes internos, disputas por el liderazgo y, probablemente, intentos de reposicionamiento territorial. La historia reciente nos ha enseñado que cada vacío de poder puede convertirse en un periodo de inestabilidad por eso, el reto no termina con el blindaje inicial. Mantener el orden y la paz exige continuidad, coordinación interinstitucional y vigilancia permanente.

La violencia que se desató en otros estados fue un recordatorio brutal de la fragilidad del equilibrio. La respuesta en San Luis Potosí fue, hasta ahora, un ejercicio de contención eficaz. En seguridad pública, con frecuencia, el éxito no se celebra con aplausos, sino con silencio. Y esta vez, el silencio en las calles potosinas fue resultado de una reacción que, para variar, llegó a tiempo.

Cavilaciones:

Primera: Quien la rompió, otra vez, el fin de semana, fue la regidora de Rioverde, Rosa María Huerta. A la expriísta se le ocurrió contratar un bailarín que le fue a hacer sugerentes contoneos a su oficina ¡Ah, qué doña Rosa! Después de vejez, viruela ¡Miau!

Tercera: Cuentan que la exdirigente empresarial, Alejandrina Cedillo, implicada en una fraudulenta venta de ropa íntima a la tienda de la UASLP, mientras su pareja sentimental, Marco Aranda, era el director, intentó chantajear al Ayuntamiento capitalino para que le compraran un lote de exóticas prendas de encaje. La administración galindista resistió a las presiones y amenazas. Total, algunos dicen que hay funcionari@s y regidor@s que ni los ocupan ¡Grrr!

Tercera: A propósito del Ayuntamiento, creo que pronto estallará un escandalazo similar al que se vivió hace unos meses en Protección Civil. Hay algunos funcionarios que se pasan de listos y han sabido armar su caja chica con total descaro. Tiene que ver con mercados.