La reforma electoral que ha propuesto la presidenta, Claudia Sheinbaum, está sirviendo para exhibir su vocación autoritaria y los conflictos entre sus colaboradores, pero sobre todo demuestra un profundo desconocimiento de los principios democráticos.
La iniciativa armada por Pablo Gómez, por encargo directo de la presidenta, y tachoneada por su jefe de asesores, Jesús Ramírez, deja en claro que Sheinbaum no tiene la menor idea de cómo se organizan las elecciones y se ha pertrechado en un capricho que le puede salir más caro que un patrañazo consciente.
Decía el panista J. Carmen García Vázquez que el cargo de diputado dura tres años, pero la vergüenza dura toda la vida, y parece que los diputados de Morena concluyeron que llevar la iniciativa de Sheinbaum hasta las últimas consecuencias equivale a una derrota descomunal para el partido.
Sheinbaum tiene el gobierno, pero no tiene el partido, y ese pequeño gran detalle está pesando sobre un capricho que no le dará ni a la presidenta ni al partido utilidad alguna.
El Partido Verde es un experto negociador. Fundado en 1986 por Jorge González Torres, ha sabido transitar en la historia democrática y es momento que no se le conoce una derrota, porque siempre, siempre caen parados en los cambios de gobierno.
Estuvieron presentes del lado del PRI cuando era invencible; caminaron con Vicente Fox, el primer presidente panista; con Felipe Calderón; y luego saltaron a tiempo para acompañar el regreso del PRI con Enrique Peña Nieto.
Con Andrés Manuel López Obrador fueron estratégicos y con Claudia Sheinbaum, definitivos. Manuel Velasco y Jorge Emilio González (el “Niño Verde”) hicieron una jugada que les llevó a obtener 62 diputados federales y 14 senadores.
Los verdes tienen solo una gubernatura, la de San Luis Potosí, y es aquí donde han sentado sus reales. Desde esta tierra se lanzan estrategias y se diseñan operativos para hacer crecer al partido que, nos guste o no, se volvió indispensable para Sheinbaum Pardo.
Pero Sheinbaum no quiere sombras.
P.D.1.– El fantasma del extinto diputado Pedro Carrizales “El Mijis” parece que ha vuelto a correr por las venas de algunos parásitos que dejó incrustados en el Congreso del Estado. Se trata de los mismos que causaron destrozos en el recinto de Jardín Hidalgo en junio de 2020 y que resultaron impunes.
Encabezados por Óscar David Reyes Medrano, los vándalos ahora, a nombre de los asesores del Congreso y de Morena, andan sembrando violencia en contra de la diputada española Cayetana Álvarez de Toledo, quien viene a San Luis a impartir cátedra con motivo de los eventos conmemorativos del 8M, a invitación de la presidenta del DIF municipal, Estela Arriaga.
No los pierdan de vista. Son tan cobardes y violentos que se cubren el rostro.

