jueves, 2 febrero, 2023
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¡Sin miedo! Conversa contigo mismo 

¡Sin miedo! Conversa contigo mismo 

¡Sin miedo! Conversa contigo mismo 

Todos o al menos la gran mayoría solemos tener conversaciones con nosotros mismos, así como algunos pueden tener un dialogo un poco más silencioso hay quienes son de mentes más parlantes; en general hablar solo es un ejercicio de la mente ligado a la autopercepción, a la conciencia y a la memoria, pero ¿cómo sucede exactamente este dialogo hacia nuestro interior? 

Los expertos le llaman monologo a este dialogo interno, ya que solo intervenimos nosotros, aunque parezca que hay voces diferentes, esto es una simulación del habla abierta, es decir, no hay gran diferencia entre verbalizar y no verbalizar. 

Resulta que el cerebro pasa por procesos similares cuando pensamos palabras que cuando hablamos en voz alta, aseguran investigadores de El Instituto Nacional de Investigación Francés, esto se traduce en que las partes de nuestro cerebro que se activan durante un dialogo interno se muestran bastante parecidas a las que se activan durante el habla abierta o real. 

Los niños que juegan solos suelen dialogar en voz alta con los juguetes, sin embargo, a partir de los 5 a 7 años, esa verbalización se inclina hacia adentro, la manera en que construimos los perímetros del lenguaje social nos lleva a reprimir estos gestos cotidianos, ya que hablar solos está mal visto, es una acción cargada del tabú “habla solo porque está loco”, pero en el fondo, a nuestro cerebro le da igual cualquier prejuicio, así que a “escondidas” busca las formas de seguir entablando conversaciones de todo tipo y esto a su vez se convierte en una especie de juego adulto: durante una discusión interna, estas jugando roles: tú mismo y la persona con la que estas discutiendo. 

Ver la situación en la que te encuentras imaginariamente desde una perspectiva diferente a la tuya propia cambia las regiones del cerebro que resultan involucradas en el proceso y más allá de esto crea en ti la posibilidad de salir de tu zona de confort y buscar soluciones que no estaban en tu manual, te da la posibilidad de empatizar contigo mismo, con los demás y sobre todo crear un espacio de reflexión mediante la palabra. 

Hace poco hablamos acerca de cómo dejar de ser tu peor enemigo, esto es algo muy importante a tener en cuenta, si nuestros diálogos son un constante reclamo, exigencia o tienes conversaciones contigo mismo que pueden generarte malestar emocional es importante que aprendamos a hacer las paces con este lenguaje y la forma en como nos tratamos a nosotros mismos, hablar solo puede ser un proceso sumamente enriquecedor, pero si ese dialogo es más negativo que positivo puede generarnos baja autoestima, autocritica desadaptativa hasta depresión o ansiedad. 

Así que ya lo sabes, hablar solo es casi por naturaleza y no algo de “locos”, es un ejercicio mental que nos abre las puertas de la autocomprensión, permitiéndonos conocer más de nosotros mismos. 

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