Felipe de Jesús Díaz Gómez, identificado como el maquinista principal del Tren Interoceánico que se descarriló el pasado 28 de diciembre de 2025, fue detenido el lunes 26 de enero de 2026 en el municipio de Palenque, Chiapas, y enfrenta imputaciones por los delitos de homicidio culposo y lesiones culposas, derivados del accidente que dejó un saldo de 14 personas fallecidas y decenas de lesionados.
La Fiscalía General de la República (FGR) informó que la detención fue realizada por elementos de la Policía Federal Ministerial, quienes cumplimentaron la orden correspondiente y pusieron al imputado a disposición de la delegación de la FGR en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, donde se determinará su situación jurídica conforme al proceso penal en curso.
De acuerdo con la ficha oficial difundida por la autoridad, Felipe de Jesús Díaz Gómez es un hombre de complexión media, de aproximadamente 1.68 metros de estatura, y al momento de su captura vestía playera rosa, short gris y sandalias. Como señas particulares, presenta una cicatriz visible en la muñeca de la mano derecha.
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La FGR le atribuye responsabilidad penal por su presunta participación en las muertes y lesiones ocasionadas a pasajeros y tripulación que viajaban a bordo del convoy. Las investigaciones señalan que el accidente estuvo relacionado directamente con el desempeño del operador de la locomotora.
Según el primer informe presentado por la fiscal general, Ernestina Godoy Ramos, el descarrilamiento fue provocado por exceso de velocidad. El análisis de la caja negra reveló que el tren circulaba a 65 kilómetros por hora en una curva donde el límite permitido era de 50 km/h, lo que representa un exceso de 15 kilómetros por hora en un tramo considerado de alto riesgo dentro de la Línea Z, que conecta Salina Cruz, Oaxaca, con Coatzacoalcos, Veracruz.
Las autoridades descartaron fallas mecánicas en la infraestructura ferroviaria, incluyendo frenos, vías y sistemas de seguridad, por lo que la principal línea de investigación se centra en el factor humano. Peritajes adicionales establecieron que, incluso en tramos rectos, el convoy habría superado los límites de velocidad autorizados para este tipo de servicio.
El descarrilamiento ocurrió cerca de la comunidad de Nizanda, en el estado de Oaxaca, cuando alrededor de 250 personas viajaban en el tren. Durante la maniobra en una curva pronunciada, varios vagones y locomotoras se salieron de las vías, provocando que algunas unidades cayeran por un barranco, lo que derivó en uno de los accidentes ferroviarios más graves registrados recientemente en el país.






