La madrugada de este viernes 6 de marzo volvió a encender las alarmas en Matehuala. Mientras la ciudad dormía, vecinos de distintas colonias comenzaron a reportar lo mismo, detonaciones de arma de fuego que rompieron el silencio de la noche y sembraron miedo entre la población. Los testimonios comenzaron a circular rápidamente entre grupos de ciudadanos y redes sociales. En la colonia El Herrero, habitantes señalaron que se escucharon numerosos disparos acompañados del paso de camionetas circulando a gran velocidad.
Otros vecinos afirmaron que los estruendos se escucharon alrededor de la una de la madrugada, lo que provocó que muchas personas salieran de sus casas o se asomaran por las ventanas tratando de entender qué estaba ocurriendo. Los reportes no se limitaron a un solo punto. Cerca de la zona de Walmart también hubo quienes aseguraron haber escuchado fuertes detonaciones en al menos tres ocasiones. Habitantes de la colonia República y del sector de El Olivar, en la periferia de la ciudad, también afirmaron haber escuchado los balazos.
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Pero más allá de los reportes ciudadanos, lo que más ha llamado la atención es el silencio de las autoridades municipales. Mientras los mensajes y audios sobre las presuntas balaceras circulaban entre la población, el flamante comandante de la policía municipal de Matehuala, Jorge Peña, no apareció para dar explicación alguna. No hubo comunicado oficial, no hubo reporte de seguridad y tampoco aparecieron las ya conocidas transmisiones en redes sociales con las que suele responder a críticas o desmentir versiones que circulan en la ciudad. Esta vez, el silencio fue absoluto.
Esa ausencia de información es precisamente lo que más inquieta a la población. Cuando la autoridad guarda silencio, el vacío se llena con rumores, incertidumbre y temor. La ciudadanía no exige milagros ni espectáculos mediáticos; exige algo mucho más básico, información, claridad y presencia de la autoridad cuando la seguridad de la ciudad está en duda. Porque mientras los disparos retumbaban en distintos puntos de Matehuala durante la madrugada, el miedo también comenzó a recorrer las calles. Y frente a ese miedo, la peor respuesta posible es la omisión.






