En un ambiente de gratitud y emoción, la comunidad de la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe despidió al Pbro. Salvador Villalpando, quien deja la responsabilidad como párroco tras acogerse a la jubilación conforme a la ley canónica. La misa de despedida se celebró el domingo en punto de las 12:00 horas, donde feligreses, grupos parroquiales y familias se reunieron para reconocer los años de servicio pastoral del sacerdote, quien fue ordenado en 1968 y cumplió 57 años de labor ministerial.
Con la voz entrecortada y visiblemente conmovido, el padre Salvador agradeció a Dios y a la comunidad por el apoyo recibido durante el tiempo que estuvo al frente de la parroquia. Aunque deja la titularidad como párroco, continuará ejerciendo el sacerdocio y acompañando espiritualmente a la comunidad. En el marco de la celebración, se anunció que la parroquia quedará bajo la responsabilidad del Pbro. Ciro de la Rosa, quien asumirá la encomienda pastoral.
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Tras la ceremonia religiosa, los distintos grupos parroquiales organizaron un convivio en honor al sacerdote, el cual incluyó mariachi y diversas muestras de afecto por parte de la feligresía. Algunos asistentes compartieron mensajes de reconocimiento. “Padre Salvador, gracias a Dios no nos deja, solo cambia de responsabilidad, siendo el mismo director espiritual que nos ha guiado, acompañado y sobre todo escuchado y apoyado cada propuesta que hemos hecho en nuestra catequesis. Dios lo bendiga por siempre”, expresó uno de los presentes.
Otro feligrés destacó la cercanía del sacerdote con la comunidad: “Que Dios lo siga bendiciendo; ha hecho un gran trabajo. Cuando llegó le tenía un poco de miedo, lo sentía muy enojón, pero al tratarlo descubrí la gran persona que es. Lo quiero y estimo; sabe que siempre será mi director espiritual”. La ceremonia marcó el cierre de una etapa significativa para la parroquia y el inicio de una nueva responsabilidad pastoral, en un ambiente de fe, agradecimiento y unidad comunitaria.

