Habitantes del municipio de Charcas, en el Altiplano Potosino, han alzado la voz para denunciar la existencia de un tiradero clandestino de basura ubicado a un costado del panteón municipal, señalando directamente a la alcaldesa Marisol Nájera como responsable de permitir esta problemática.
Según los testimonios, el tiradero no solo genera una pésima imagen para el municipio, sino que también se ha convertido en un foco de infección que pone en riesgo la salud de quienes acuden al panteón a visitar o enterrar a sus seres queridos. Además del impacto sanitario, los denunciantes resaltaron el malestar que provoca entre los visitantes al panteón, quienes consideran indignante realizar sus actividades en medio de la basura acumulada.
En la contraesquina del panteón, los habitantes reportaron la presencia de un bulldozer, aparentemente destinado a compactar los desechos, pero que permanece inactivo y rodeado de más basura. La comunidad exige una intervención inmediata por parte del Ayuntamiento de Charcas, incluyendo la limpieza del área, el retiro del tiradero y la implementación de medidas para evitar que esta situación vuelva a ocurrir.
Los ciudadanos están alarmados no solo por las condiciones actuales, sino también por las consecuencias potenciales. A pesar de que Marisol Nájera se presenta como defensora del medio ambiente, su gestión actual contrasta drásticamente con estas afirmaciones. Los habitantes de Charcas denuncian que su administración ha demostrado una preocupante indiferencia hacia la salud pública y el bienestar de la comunidad, permitiendo que vivan en condiciones inhumanas.