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Perros callejeros, un problema de salud pública ignorado

La falta de programas de esterilización, concientización y control animal ha permitido que el problema se salga de control

El municipio de Matehuala enfrenta una grave y creciente problemática de salud pública que, a menudo, es pasada por alto: se trata de la proliferación de perros callejeros.

A pesar de las constantes denuncias de ataques y del riesgo que representan para la seguridad de los ciudadanos, las autoridades parecen ignorar el problema, dejando a la población a merced de jaurías cada vez más grandes y agresivas. El aumento de la población canina sin control ha creado un escenario de riesgo para los habitantes de Matehuala.

Vecinos de distintas colonias han reportado que ciertas calles se han vuelto intransitables, ya que las jaurías impiden el libre paso. La situación se agrava durante las temporadas de cría, cuando las perras y sus crías son protegidas con fiereza, volviendo a los perros aún más agresivos y propensos a atacar a cualquiera que se acerque.

Los ataques a personas, en su mayoría niños y adultos mayores, son una triste realidad. Sin embargo, las consecuencias para los dueños de perros agresores, cuando los hay, son prácticamente nulas. Regularmente se deslindan de la responsabilidad, dejando a las víctimas a cargo de los gastos médicos y de las secuelas físicas y emocionales.

Las denuncias públicas son el único recurso que tienen los afectados, y rara vez se traducen en acciones concretas por parte de las autoridades. Una de las principales críticas de la población es la inacción de las autoridades municipales. A pesar de las quejas recurrentes, no se ha implementado un plan integral para controlar la población canina.

La falta de programas de esterilización, concientización y control animal ha permitido que el problema se salga de control. La Jurisdicción Sanitaria, entidad responsable de velar por la salud pública, también ha sido señalada por su pasividad. No ha promovido campañas para frenar realmente el crecimiento de la población de perros callejeros. Esto no solo contribuye a los ataques, sino que también aumenta el riesgo de transmisión de enfermedades como la rabia que, aunque se considera controlada, siempre es una amenaza latente.

Es necesario que las autoridades de Matehuala tomen cartas en el asunto. La situación de los perros callejeros es un problema complejo que requiere una planeación conjunta. Esto incluye la implementación de campañas de esterilización y vacunación gratuitas, la creación de albergues temporales, la promoción de la adopción responsable y la aplicación de sanciones a los dueños irresponsables.

A pesar de la constante amenaza, la ciudadanía de Matehuala parece haber asumido que no hay una solución institucional a la vista. Los ataques se reportan constantemente en redes sociales, donde el problema se discute sin un rumbo fijo.

A menudo, el debate se centra en la protección animal, una postura que, sin intención, a veces silencia a las víctimas. Los argumentos sobre el respeto a la vida animal y la irresponsabilidad humana suelen desviar la atención de la gravedad de los ataques, lo que prácticamente obliga a las personas afectadas a no actuar o a retractarse de su denuncia por miedo a ser juzgadas.

Esta dinámica deja a las víctimas en un estado de indefensión, sabiendo que su única queja es digital y sin esperar una respuesta real de las autoridades.