La noche de este miércoles 7 de enero se registró un incidente de alto riesgo en el Boulevard Turístico de Matehuala, a la altura de La Dichosa, donde automovilistas reportaron la presencia de artefactos conocidos como ponchallantas. De acuerdo con los testimonios, al menos cinco vehículos resultaron con daños considerables en sus neumáticos, quedando varados o con afectaciones que pusieron en riesgo la seguridad de quienes transitaban por la zona.
Los ciudadanos afectados señalaron que, pese a la gravedad del hecho, no hubo una respuesta inmediata por parte de las autoridades municipales. En particular, acusaron una total omisión del alcalde Raúl Ortega, quien no emitió ningún posicionamiento público ni ordenó acciones visibles para atender la emergencia, retirar los objetos peligrosos o reforzar la vigilancia en el área, lo que incrementó la molestia y el sentimiento de abandono entre la población.
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Las críticas también se dirigieron hacia Jorge Peña, titular de la corporación policial, a quien los ciudadanos acusaron de no atender de manera oportuna la situación. Según los testimonios, el mando policiaco acudió al sitio aproximadamente una hora después de los hechos y realizó una transmisión en redes sociales, práctica que se ha vuelto recurrente, pero que en esta ocasión fue interpretada como una burla ante la gravedad del problema.
Durante dicha transmisión, la ciudadanía expresó su inconformidad de manera directa, señalando que acudir tiempo después de los hechos explicaba la ausencia de evidencia en el lugar. Algunos comentarios indicaron que una patrulla pasó frente a los automovilistas afectados alrededor de las 21:35 horas sin detenerse ni brindar apoyo, lo que fue percibido como una clara falta de compromiso con la seguridad ciudadana.



Además, varios usuarios compartieron fotografías de los artefactos utilizados como ponchallantas y de los vehículos dañados, con el fin de demostrar la veracidad de los reportes. No obstante, denunciaron que el titular de la policía negó los hechos públicamente y calificó de mentirosos a los ciudadanos, lo que provocó mayor indignación y desconfianza hacia la autoridad.
La situación generó un fuerte reclamo social, ya que los automovilistas consideran que este tipo de hechos no solo provocan pérdidas económicas, sino que también representan un riesgo grave para la integridad física de las personas. Ante ello, la ciudadanía exige una investigación clara, acciones preventivas y una respuesta responsable por parte del Ayuntamiento y de las corporaciones de seguridad, así como el cese de la desinformación y la minimización de los hechos ocurridos.





