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Elucubraciones: Temporada de encuestas

Por El Gato Filósofo

Aún no inicia formalmente el proceso electoral y ya circulan encuestas como si las boletas estuvieran en imprenta. En San Luis Potosí la conversación pública comienza a girar alrededor de porcentajes, careos hipotéticos y ventajas que, aunque prematuras, empiezan a pesar en la arena política.

La reciente medición publicada por Grupo Reforma coloca a Ruth González Silva, como posible abanderada del Partido Verde, con 42 por ciento de intención de voto frente a 24 por ciento de Rosa Icela Rodríguez Velázquez, si fuera candidata de Morena, en un escenario hipotético por la gubernatura de San Luis Potosí. La diferencia es amplia. No es un empate técnico ni un margen que pueda pasarse por alto, es una ventaja clara.

Conviene reconocer algo que a veces se omite por conveniencia política; Reforma no es un improvisado en materia demoscópica. Sus ejercicios tienen metodología conocida y trayectoria nacional. Eso no convierte a sus encuestas en verdad revelada, pero sí les otorga un nivel de seriedad que obliga a tomarlas en cuenta. Ignorarlas sería tan ingenuo como absolutizarlas porque, al final, se trata de una fotografía del momento. Y las fotografías políticas suelen salir bien iluminadas, pero también se arruinan con facilidad.

Ahora bien, el dato más interesante no es solamente quién va arriba, sino lo que ese número puede provocar. Si el Partido Verde Ecologista de México y Morena decidieran competir en candidatura común en San Luis Potosí, la encuesta podría convertirse en argumento central para definir los siglados, es decir, quién pone al candidato y bajo qué emblema se construye la coalición.

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En negociaciones de este tipo, los porcentajes no son adorno estadístico, son moneda de cambio. Una ventaja de casi dos a uno fortalece la posición del Partido Verde para reclamar la postulación. No por romanticismo partidista, sino por cálculo electoral. Los partidos suelen ceder por necesidad, no por cortesía.

Desde luego, hay factores que ayudan a explicar el escenario. Ruth González, sin desatender su responsabilidad en el Senado, ha mantenido presencia territorial constante. Ha trabajado en campo, ha fortalecido estructura y ha promovido al grupo político del que forma parte. Es la vieja escuela de la política local; territorio, cercanía y organización.

En contraste, Rosa Icela Rodríguez encabeza la Secretaría de Gobernación, una de las dependencias más demandantes del país. Su agenda nacional es absorbente y compleja. Gobernación no deja mucho margen para recorridos frecuentes en los municipios potosinos. Y si a eso se suma que Morena en San Luis Potosí no ha mostrado, hasta ahora, un crecimiento orgánico ni una estructura territorial claramente consolidada, la diferencia en percepción puede encontrar explicación.

Por supuesto, nada está escrito. Faltan definiciones internas, eventuales reacomodos nacionales, posibles tensiones entre aliados y, sobre todo, el desgaste natural del tiempo. En política, una ventaja amplia puede diluirse si no se administra con disciplina. Y una desventaja puede revertirse si se corrigen errores estratégicos, pero es claro que sería un error minimizar el impacto del sondeo, pues las encuestas no sólo miden; también influyen, moldean narrativas, animan estructuras y reconfiguran alianzas. En ese sentido, el ejercicio de Reforma puede ser un elemento decisivo en la arquitectura de la eventual coalición Verde-Morena en San Luis Potosí.

Hoy, la fotografía favorece a Ruth González. Mañana, la escena puede cambiar. Entre una y otra imagen hay meses de operación política, estrategia y, sobre todo, resultados. No olvidemos que las encuestas anticipan tendencias, pero las elecciones deciden realidades.

Cavilaciones

Primera.- En Ciudad Valles, militantes del Parido Verde advierten del peligro que significa darle a José Luis Romero una dirigencia paralela del partido con derecho a afiliar militantes, entrega de despensas, entre otros. Que nadie se sorprenda de las consecuencias.

Segunda.- En el Hospital Central sigue la mata dando. Los pocos médicos que aún trabajan en la institución no tienen insumos y a nadie le importa. ¡Miau!

Tercera.- Dicen que al secretario de cultura, Mario García, ya le dieron ganas de buscar la presidencia municipal capitalina, o ya de jodido, una diputación local. Mario es un cartucho quemado pero tiene su corazoncito.