Regar las plantas con una mezcla de agua y leche se ha convertido en una técnica cada vez más popular entre aficionados a la botánica y agricultores urbanos, ya que dicho método no solo aprovecha los residuos de la leche que suelen desecharse, sino que aporta nutrientes esenciales como el calcio y otros atributos.
La leche en las plantas ayuda a fortalecer las paredes celulares de las plantas y previene enfermedades como la podredumbre apical en tomates y pimientos. Además, las proteínas y azúcares presentes en el lácteo fomentan el crecimiento de microorganismos beneficiosos en el suelo.
Regar las plantas con una mezcla de agua y leche se ha convertido en una técnica cada vez más popular entre aficionados a la botánica y agricultores urbanos, ya que dicho método no solo aprovecha los residuos de la leche que suelen desecharse, sino que aporta nutrientes esenciales como el calcio y otros atributos.
La leche en las plantas ayuda a fortalecer las paredes celulares de las plantas y previene enfermedades como la podredumbre apical en tomates y pimientos. Además, las proteínas y azúcares presentes en el lácteo fomentan el crecimiento de microorganismos beneficiosos en el suelo.
A pesar de sus bondades, los expertos advierten que no debe utilizarse en exceso ni con cualquier tipo de planta, ya que la acumulación de bacterias lácticas podría ralentizar el crecimiento en algunas especies sensibles. Lo ideal es realizar aplicaciones ocasionales y observar la reacción del jardín.






