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Cuando la inocencia se vuelve homicida; caso Christopher Márquez de 6 años

Fueron sus amigos y primos también menores de edad

El caso de Christopher Márquez (6 años) es la cicatriz que México no ha podido cerrar, ocurrido en Chihuahua en el año 2015.

No fue un cártel. No fue un psicópata adulto.
Fueron 5 niños (de entre 12 y 15 años), primos y vecinos, quienes lo invitaron a jugar.

​El Juego Macabro:

La dinámica fue «Jugar al Secuestro».
Lo ataron, lo golpearon, lo apedrearon, lo asfixiaron y lo enterraron.

Cuando la policía preguntó el porqué, la respuesta heló la sangre de la nación:

«Nos caía mal… porque era muy feliz».

​El Dilema de la Justicia (Inimputabilidad):

La ley es fría.

​Los menores de 14 años (en ese entonces) recibieron medidas de libertad asistida.

​El «líder» (15 años) recibió la pena máxima posible para un menor: 9 años y medio.

Para la madre de Christopher, y para la sociedad, esto fue una burla. Pero la Ley de Justicia para Adolescentes no está diseñada para castigar «monstruos», sino para rehabilitar niños.

¿Pero cómo rehabilitas la ausencia total de empatía?

​Análisis Social:

Estos niños no nacieron odiando la felicidad ajena. Crecieron en un entorno donde la violencia es el lenguaje cotidiano. Si los niños juegan al secuestro, es porque es lo que ven en su realidad.