Cada 4 de febrero se conmemora el Día Mundial contra el Cáncer, una fecha dedicada a crear conciencia sobre esta enfermedad y a promover acciones para su prevención, detección oportuna y tratamiento.
El cáncer se origina cuando algunas células del cuerpo se multiplican sin control y pueden diseminarse a otras partes del organismo. Puede comenzar en cualquier tejido, ya que el cuerpo humano está formado por millones de células que normalmente se dividen de manera ordenada para reemplazar a las que envejecen o se dañan.
No obstante, en ocasiones este proceso se altera y se generan células anormales o dañadas que continúan multiplicándose. Estas pueden formar tumores, es decir, bultos de tejido que se clasifican en benignos o malignos.
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Los tumores malignos, conocidos como cancerosos, tienen la capacidad de invadir tejidos cercanos e incluso desplazarse a otras partes del cuerpo mediante un proceso llamado metástasis. Existen diversos tipos de cáncer que forman tumores sólidos, a diferencia de los cánceres de la sangre, como la leucemia, que generalmente no producen estas masas.
Por su parte, los tumores benignos no se diseminan y, al ser extirpados, rara vez vuelven a aparecer. En cambio, los tumores cancerosos pueden reaparecer y requerir tratamientos prolongados.
Especialistas en salud insisten en que la detección temprana, los estilos de vida saludables y la atención médica oportuna son fundamentales para reducir el impacto del cáncer, una de las principales causas de muerte a nivel mundial. El Día Mundial contra el Cáncer busca recordar que la información y la prevención son las mejores herramientas para enfrentarlo.
