Café y queso puede parecer una pareja extraña, pero no es algo nuevo de inventar, pues en los países escandinavos llevan décadas tomando el Kaffeost, que consiste en colocar queso en dados en una taza y rociarlos bien con café caliente hasta que el queso se empape sin llegar a deshacerse.
Hace años utilizaban queso de reno, pero en la actualidad usan también queso de vaca o de cabra.
También en Francia unen al café y al queso; concretamente en el norte del país sirven el café matutino con un trozo de Maroilles, un queso cremoso de fuerte olor. De hecho, en el país galo es costumbre remover el café utilizando un trozo de queso.
El café con queso en Colombia es una tradición popular que consiste en añadir cubos de queso blanco firme (como queso campesino, cuajada o palmito) a una taza de café negro caliente, permitiendo que se ablande y mezcle sabores, ofreciendo un contraste delicioso entre lo amargo del café y la salinidad/suavidad del queso.






