Ambos nacieron en Aljustrel, un pequeño pueblo situado a menos de 1 km de la localidad de Fátima (Portugal).
Francisco nació en 1908 y Jacinta dos años después. Desde pequeños, los hermanos aprendieron a cuidarse el uno al otro y, años más tarde, a hacerle compañía al campo a su prima Lucía dos Santos, quien solía hablarles de Jesús.
Los tres cuidaban ovejas en los hermosos parajes de su región natal.
Como muchos niños de su edad, pasaban gran parte del día intercalando el trabajo -indispensable para el sustento de sus empobrecidas familias- con el juego y los momentos de diversión.
Cuando no, siempre había algún espacio para la oración.
Y fue a estos tres que la Madre de Dios se les apareció y les dijo: «Rezad, rezad mucho y haced sacrificios por los pecadores, pues muchas almas van al infierno porque no hay quien se sacrifique y pida por ellas».
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