Investigadores confirmaron el descubrimiento de un nuevo dinosaurio carnívoro que habitó el norte de México hace aproximadamente 74 millones de años, al que denominaron Xenovenator espinosai. El hallazgo se realizó en la Formación Cerro del Pueblo, ubicada en Coahuila, una de las zonas paleontológicas más importantes del país.
El fósil fue localizado originalmente en el año 2000 y desde entonces ha sido resguardado y estudiado por especialistas del Museo del Desierto, quienes llevaron a cabo un análisis detallado que permitió identificarlo como una nueva especie.
Los estudios aportan información clave sobre la diversidad de dinosaurios carnívoros del Cretácico Tardío en el norte de México, una región que continúa revelando datos fundamentales sobre la evolución de estos depredadores.
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Xenovenator espinosai era un terópodo de tamaño mediano, con una longitud aproximada de tres metros, cubierto de plumas y con un nicho ecológico intermedio. Una de sus características más llamativas son los huesos frontales gruesos del cráneo, lo que sugiere que pudo utilizar la cabeza en combates entre individuos, comportamiento similar al observado en algunas aves actuales.
El fósil destaca por la conservación excepcional de su endocráneo, lo que permitió a los científicos reconstruir su cerebro y detectar rasgos anatómicos únicos, poco comunes en otros dinosaurios carnívoros conocidos.
Este depredador convivió con grandes dinosaurios carnívoros y herbívoros, contribuyendo a completar el panorama del ecosistema que existía en Coahuila durante el Cretácico Tardío.






