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Conoce la clasificación de pastillas para los dolores más comunes

El dolor es una de las afecciones más comunes que enfrentan las personas en su vida diaria, ya sea por enfermedades crónicas, lesiones o malestares pasajeros. Para aliviarlo, existen diversos medicamentos de venta libre o bajo prescripción médica. A continuación, presentamos una clasificación de las pastillas más utilizadas según el tipo de dolor:

1. Analgésicos comunes (Dolor leve a moderado)

  • Paracetamol (Acetaminofén): Ideal para dolores de cabeza, fiebre y malestares generales. No es antiinflamatorio, por lo que es seguro para el estómago.
  • Aspirina (Ácido Acetilsalicílico): Útil para dolores leves y fiebre. También tiene efecto anticoagulante, por lo que no se recomienda en ciertos pacientes.

2. Antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) (Dolor con inflamación)

  • Ibuprofeno: Efectivo para dolores musculares, de muelas, menstruales y articulares. Puede irritar el estómago si se usa en exceso.
  • Naproxeno: Similar al ibuprofeno, pero con mayor duración de efecto. Recomendado para dolores prolongados como artritis o esguinces.
  • Diclofenaco: Usado para dolores intensos como los de espalda o postoperatorios. Requiere precaución en pacientes con problemas cardíacos.

3. Opioides leves (Dolor moderado a intenso)

  • Tramadol: Recetado para dolores más fuertes, como fracturas o postcirugías. Puede generar dependencia si no se usa correctamente.
  • Codeína: Combinada con paracetamol, se usa para dolores agudos y tos. Solo disponible con receta médica.

4. Relajantes musculares (Dolor muscular o espasmos)

  • Ciclobenzaprina: Ayuda a relajar músculos contracturados o con espasmos. Puede causar somnolencia.
  • Metocarbamol: Usado en lesiones deportivas o lumbalgias.

5. Migrañas y dolores de cabeza específicos

  • Sumatriptán: Especial para migrañas agudas, actúa sobre los vasos sanguíneos del cerebro.
  • Ergotamina: Menos común hoy en día, pero aún recetada en algunos casos de migraña.

Recomendaciones Importantes:

  • Consultar a un médico antes de automedicarse, especialmente en embarazadas, niños o pacientes crónicos.
  • Evitar mezclar medicamentos sin supervisión (ejemplo: paracetamol con alcohol o AINEs con anticoagulantes).
  • No exceder la dosis diaria recomendada para evitar daños hepáticos, renales o gastrointestinales.

Los analgésicos son una herramienta útil, pero su uso responsable es clave para evitar efectos adversos. Siempre es preferible identificar la causa del dolor y tratarlo de raíz.