Detrás del maquillaje colorido, las risas y las dinámicas, existe una historia que inició hace siete años, cuando nació oficialmente la “Payasita Morita”. Sin embargo, mucho antes de presentarse en escenarios y fiestas, ya realizaba pequeños eventos familiares, donde sin darse cuenta comenzaba a construir el personaje que marcaría su vida. Su bautizo artístico ocurrió un septiembre que recuerda con cariño, pues marcó el inicio de una vocación cimentada en la alegría, el juego y la ternura.
Su amor por el entretenimiento infantil viene de la infancia. Creció con sus abuelitos, quienes fueron figuras importantes para su formación. Relata con nostalgia un momento que nunca olvidará: un día llegó un circo a su comunidad y, emocionada, corrió a contárselo a su abuelita, quien lavaba los trastes. Le pidió llevarla, pues deseaba ver aquel espectáculo y soñaba con convertirse en payaso. Pero recibió una respuesta dura: “¿Estás mensa?”. Entre lágrimas, salió al patio hasta que su abuelo se acercó para preguntarle qué ocurría. Llorando, respondió: “Es que estoy bien mensa”. Su abuelo, con sabiduría sencilla, le contestó: “Pues métete de payasa”. Aquella frase, entre risas y cariño, se convirtió en destino.
Hoy, Morita asegura que su manera de divertir es muy particular. No maneja rutinas fijas; prefiere adaptarse a las temáticas de cada fiesta y jugar con la espontaneidad. En sus dinámicas involucra tanto a niños como adultos, creando un ambiente relajado y familiar donde todos participan. “Yo juego con todo y con todos”, presume con orgullo. Esa versatilidad le ha permitido crecer, pues cada presentación es diferente y su sello es la improvisación alegre.
A lo largo de estos años, la Payasita Morita se ha dado a conocer principalmente por recomendación de boca en boca, lo que habla de la calidad y cariño que proyecta en cada evento. Siempre busca cosas nuevas para sorprender a su público y asegura que lo más importante es agradar a todos, escuchar a los niños, conectar con las mamás y provocar sonrisas genuinas. Su creatividad es constante, y su deseo de aprender, también.
Además de los shows infantiles, Morita pinta caritas, renta mini ferias, ameniza despedidas de solteras y participa en eventos de todo tipo. Su trabajo abarca desde celebraciones pequeñas hasta eventos masivos, siempre con la misma pasión. Para ella, cada escenario es valioso y cada risa cuenta.
Así, aquella niña que soñó con el circo y que un día recibió una respuesta triste, hoy encontró en la comedia, el color y el juego no solo un oficio, sino una misión: hacer sonreír. Y mientras existan niños y adultos dispuestos a disfrutar, la Payasita Morita seguirá pintando alegría en Matehuala y donde la vida la lleve.
