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Ritual con salvia: práctica para la limpieza energética del hogar

Más allá del componente espiritual, este tipo de rituales puede funcionar como un ejercicio de introspección y reorganización emocional

El uso de la salvia blanca como herramienta de limpieza energética es una práctica tradicional que ha cobrado popularidad en los últimos años, especialmente entre personas que buscan renovar el ambiente de su hogar o cerrar ciclos personales.

Este ritual consiste en quemar un atado de salvia seca para generar humo, el cual se utiliza simbólicamente para purificar espacios, objetos o incluso a la propia persona. De acuerdo con quienes practican esta técnica, el objetivo es eliminar energías negativas, reducir tensiones acumuladas y favorecer un entorno de paz y claridad.

Para realizar el ritual, se recomienda contar con un atado de salvia blanca, cerillos o encendedor y un recipiente resistente al calor. Es importante mantener ventanas abiertas para permitir la circulación del aire mientras se lleva a cabo el proceso.

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El procedimiento inicia encendiendo la salvia y dejando que produzca humo constante. Posteriormente, la persona recorre las habitaciones del espacio, poniendo especial atención en esquinas, puertas y ventanas, ya que se considera que en esos puntos se concentra la energía estancada. Durante el recorrido, se sugiere establecer una intención clara, ya sea en voz alta o de forma mental, relacionada con la limpieza y renovación del entorno.

Al concluir, se apaga cuidadosamente la salvia y se agradece el proceso realizado. Algunas personas también emplean esta práctica para limpieza personal, pasando el humo alrededor del cuerpo como símbolo de protección y liberación emocional.

Especialistas en bienestar señalan que, más allá del componente espiritual, este tipo de rituales puede funcionar como un ejercicio de introspección y reorganización emocional. Sin embargo, advierten que en caso de conflictos personales o situaciones complejas, es importante complementar estas prácticas con acciones concretas y, de ser necesario, apoyo profesional.

El ritual puede realizarse en distintos momentos, como durante la luna nueva o luna llena, después de situaciones tensas o simplemente cuando se perciba la necesidad de renovar el ambiente.